En agosto de 2026, la Sociedad Estadounidense de Hematología (ASH, por sus siglas en inglés) publicó una nueva guía para mejorar el diagnóstico del déficit de hierro. Su novedad principal es muy importante: una ferritina de 15 ng/mL, el umbral utilizado con frecuencia hasta ahora, puede ser demasiado baja para identificar el problema de forma precoz en muchas situaciones clínicas.
La guía propone utilizar puntos de decisión clínica más sensibles:

  • En personas adultas, durante el embarazo y en quienes menstrúan, una ferritina de 30 ng/mL o menos puede ser compatible con déficit de hierro.
  • En determinadas circunstancias (por ejemplo, menstruaciones abundantes u otros sangrados uterinos anormales, síntomas compatibles, factores de riesgo o planificación de embarazo) puede ser apropiado valorar el déficit con cifras de 50 ng/mL o menos.

Este cambio es importante porque el déficit de hierro puede existir antes de que aparezca la anemia, y porque una analítica marcada como «normal» por el laboratorio no siempre significa que las reservas de hierro sean adecuadas en el contexto clínico de cada persona.

Déficit de hierro y anemia no son lo mismo

El déficit de hierro se produce cuando las reservas de hierro del organismo son insuficientes para cubrir sus necesidades. La ferritina es una proteína relacionada con el almacenamiento de hierro y uno de los biomarcadores más utilizados para estimar esas reservas.

La anemia ferropénica, en cambio, aparece cuando el déficit de hierro progresa hasta comprometer la producción de hemoglobina y reducir su concentración en sangre. Es decir, la anemia ferropénica puede ser una consecuencia del déficit de hierro, pero no es sinónimo de él.

Esta distinción es importante porque esperar a que disminuya la hemoglobina significa, en muchos casos, detectar el problema en una fase más avanzada. Puede haber déficit de hierro sin anemia y, por tanto, una hemoglobina dentro del intervalo de referencia no descarta por sí sola unas reservas de hierro insuficientes.

El objetivo de la nueva guía no es atribuir cualquier síntoma a la falta de hierro ni convertir una cifra aislada en un diagnóstico automático. Su propósito es mejorar la capacidad de identificar el déficit en fases tempranas y situar la ferritina dentro de una valoración clínica completa.

¿Qué cambia con la guía?

Las nuevas recomendaciones de la ASH desplazan el foco desde los rangos estadísticos de «normalidad» hacia límites de decisión clínica basados en la evidencia disponible.

Elaboración propia a partir de Powers et al., 2026.
Situación clínicaUmbral orientativo de ferritina
Personas adultas, embarazo y menstruación≤30 ng/mL
Menstruación abundante u otro sangrado uterino anormal, síntomas asociados, factores de riesgo adicionales, cirugía próxima o planificación de embarazo≤50 ng/mL
Embarazo con anemia, con o sin síntomas o factores de riesgo adicionales≤50 ng/mL
Personas adultas con inflamaciónValorar ferritina junto con saturación de transferrina (ver más abajo)

 

La ASH sugiere usar un umbral de ferritina ≤30 ng/mL en personas adultas, durante el embarazo y en quienes menstrúan, frente al antiguo límite de ≤15 ng/mL (es decir, el doble). Se trata de recomendaciones condicionales: el panel considera que los beneficios probablemente superan a los inconvenientes, pero su aplicación debe adaptarse a cada persona y contexto. En situaciones con mayor probabilidad de pérdidas, necesidades aumentadas o síntomas compatibles, un valor de ≤50 ng/mL puede ser apropiado para apoyar el diagnóstico y orientar el manejo.

La guía incluye también umbrales específicos para la infancia (por ejemplo, ≤20 ng/mL entre los 9 meses y los 4 años), que no abordamos en este artículo.

Hay que hacer dos aclaraciones necesarias:

  • Un resultado de ferritina ≤30 ng/mL siempre debe interpretarse dentro de su contexto. La historia clínica, los síntomas, el patrón de sangrado, la dieta, los antecedentes, el hemograma y otras determinaciones analíticas siguen siendo fundamentales.
  • Una ferritina por encima de 30 o 50 ng/mL tampoco excluye siempre el déficit de hierro. La ferritina es un reactante de fase aguda: puede aumentar ante inflamación, infección, enfermedad hepática, obesidad u otros procesos y enmascarar unas reservas bajas. En adultos con inflamación, la guía sugiere valorar conjuntamente ferritina y saturación de transferrina; en ese contexto, una saturación de transferrina inferior al 20 % o una ferritina inferior a 100 ng/mL pueden apoyar el diagnóstico.

Considerar la menstruación es fundamental

La menstruación es una causa frecuente de pérdida de hierro. Cuando el sangrado es abundante o muy prolongado, esa pérdida mantenida puede superar la capacidad de reponer hierro mediante la alimentación, incluso con una dieta adecuada. Por eso la propia guía subraya la importancia de recoger una historia menstrual detallada para identificar el sangrado menstrual abundante y, si está presente, abordarlo.

Durante años se ha normalizado que la menstruación implique cansancio, debilidad, menor rendimiento físico o cognitivo, sensación de falta de energía o dificultades para concentrarse. Que un síntoma o una situación sea frecuente no significa que deba considerarse normal.

Carme Valls-Llobet, endocrinóloga y pionera en el análisis de los sesgos de género en medicina, lleva décadas insistiendo en la necesidad de estudiar los problemas de salud de las mujeres con criterios propios y de no asumir que los parámetros establecidos en poblaciones generales responden de igual forma a todas las realidades clínicas.

La actualización de la ASH no sustituye la evaluación individual ni resuelve por sí sola los sesgos existentes en la atención sanitaria. Pero sí aporta una herramienta más sensible para que los síntomas, las pérdidas menstruales y las necesidades fisiológicas específicas entren de forma más adecuada en la conversación clínica.

Qué hacer ante la sospecha de déficit

Si existen síntomas persistentes, menstruaciones abundantes, embarazo, deseo gestacional, restricciones dietéticas, antecedentes de anemia o pérdidas sanguíneas, conviene solicitar una valoración clínica individualizada.

Según el contexto, la valoración puede incluir:

  • Hemograma completo, incluyendo hemoglobina y volumen corpuscular medio.
  • Ferritina sérica.
  • Saturación de transferrina y otros parámetros del metabolismo del hierro cuando hay inflamación, enfermedad crónica o resultados difíciles de interpretar. La guía indica que la saturación de transferrina debe medirse en ayunas (de 5 a 9 horas), sin haber tomado suplementos de hierro ni multivitamínicos.
  • Historia de pérdidas sanguíneas, especialmente menstruales, digestivas o relacionadas con donaciones frecuentes.
  • Evaluación de la ingesta dietética, de las necesidades aumentadas y de posibles problemas de absorción.
  • Estudio de la causa del déficit, no solo la reposición de hierro.

No es recomendable iniciar suplementos de hierro por cuenta propia a partir únicamente de síntomas o de un valor aislado. El tratamiento, la dosis, la pauta, la duración y la necesidad de investigar una causa subyacente deben individualizarse con un profesional sanitario. Esta guía se centra en el diagnóstico; la ASH ha anunciado una guía específica sobre el tratamiento del déficit de hierro, prevista para 2027.

Detectar antes también es cuidar mejor

La principal aportación de esta guía es sencilla, aunque sus implicaciones sean profundas: no deberíamos esperar a que aparezca la anemia para prestar atención a unas reservas de hierro potencialmente insuficientes.

Reconocer que la menstruación, las pérdidas abundantes y el embarazo cambian el riesgo y la interpretación de la ferritina es un avance hacia una práctica clínica más precisa. La investigación con perspectiva de sexo y género no consiste en asumir que todas las personas responden igual; consiste precisamente en generar evidencia que permita detectar diferencias clínicamente relevantes y ofrecer una atención de mayor calidad.

Detectar el déficit de hierro de manera temprana permite investigar sus causas, valorar su impacto y actuar antes de que progrese a anemia ferropénica. Esa es la dirección hacia la que apuntan las nuevas recomendaciones de la ASH.

 

 

Referencias:

  • Powers JM, Lim MY, Achebe MO, et al. American Society of Hematology 2026 guidelines for diagnosis of iron deficiency. Blood Adv. 2026. doi: 10.1182/bloodadvances.2025015950
  • American Society of Hematology. ASH 2026 Guidelines for Diagnosis of Iron Deficiency: resumen visual. Disponible aquí
  • American Society of Hematology. ASH Sets New Standards for Diagnosing Iron Deficiency [nota de prensa]. 16 de septiembre de 2026. Disponible aquí

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